La corporación acepta las escrituras como la palabra revelada de Dios, como regla suficiente de la fe y la práctica, y para el propósito de mantener la unidad general, adopta estos dichos de la verdad y las doctrinas fundamentales.
La Biblia es la palabra inspirada de Dios, una revelación de Dios hacia al hombre, la regla infalible de la fe y conducta, y es superior a la consciencia y la razón, pero no contraria a la razón. (2Tim 3:15-17; 1Ped 1:23-25; Heb 4:12)
El Dios Trino es hecho de tres personalidades separadas y únicas: El Padre, El Hijo, y El Espíritu Santo, que son eternamente auto-existentes, auto-revelados y funcionan como una entidad. Jesucristo, quien es Dios manifestado en la carne, es el segundo miembro del Dios Trino, igual y eterno junto con el Padre y el Espíritu Santo. (Mat 18:19; 1Juan 5:7-8)
El hombre fue creado bueno y justo, pues Dios dijo “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;” Pero el hombre, por transgresión voluntaria, cayo, y su única esperanza de redención es en Jesucristo el Hijo de Dios. (Gen 1:16-31, 3:1-7; Rom 5:12-21)
La ordenanza del bautismo por enterrarse con Cristo debe ser observado como fue mandado en las Escrituras por todos los que realmente se han arrepentido y en sus corazones verdaderamente han creído en Cristo como Salvador y Señor. Al hacerlo, han declarado al mundo que han muerto con Jesús y que también se han levantado juntos con él para caminar en la nueva vida. (Mat 28:19; Hech 10:47-48; Rom 6:4)
“También tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: ‘Este es mi cuerpo, que por vosotros es dado; Haced esto en memoria de mí.’ De igual manera, después de haber cenado, tomó la copa, diciendo: ‘Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.’” Que un hombre examina a sí mismo, y entonces comer del pan y beber del vaso. (Luc 22:19-20; 1Cor 11:24-25,28)
Todos los creyentes tienen el derecho, y deben esperar ardientemente y buscar sinceramente, la promesa del Padre, que es el Bautismo en el Espíritu Santo y fuego, de acuerdo con el mandato de nuestro Señor Jesucristo. Esta fue la experiencia normal de toda la iglesia Cristiana en los antiguos tiempos. Con ello viene el puesto de poder para la vida y el servicio, y la dotación de los dones y sus usos en la obra del ministerio. (Luc 24:49; Hech 1:4-8; 1Cor 12:1-31)
Una de las evidencias de la consumación completa del Bautismo de los creyentes en el Espíritu santo es el prodigio físico de hablar en otras lenguas como el Espíritu da declaración, y por las subsecuentes manifestaciones del poder espiritual en testimonio público y en servicio. (Hech 1:8, 2:4, 10:44-46, 19:2,6)
La iglesia es el cuerpo de Cristo, la habitación de Dios a través del Espíritu, con citas divinas para cumplir su gran comisión. Cada creyente nacido del Espíritu es una parte integral de la asamblea general y la iglesia del primogénito, que son escritos en el cielo. (Efe 1:22, 2:19-22; Heb 12:23)
Jesús está por venir de nuevo para llevar a todos sus Santos al Cielo. (2Cor 15:51-52; 1Tes 4:16-17; 2Tes 2:1)
Los que no han aceptado la obra de la redención de Jesucristo sufrirán separación eterna del Dios Trino. El diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta, y todos los demás que no han tenido su nombre escrito en el libro de la vida, serán consignados al castigo eterno en el lago de fuego que arde con azufre. Esta es la segunda muerte, el lago del fuego. (Apo 19:20, 20:10-15)
El regreso de nuestro Señor Jesús con sus Santos del Cielo para reinar por mil años en la tierra como las escrituras han prometido. (Rom 11:25-27; 2Tes 1:7; Apo 19:11-16, 20:1-7) Después de esto, habrán un nuevo cielo y una nueva tierra. (Apo 21)